South East Asia

Sirviendo a Dios a través de cafeterías y carpintería

June 17, 2019

¿Cuál es tu nombre y dónde servís?

Mi nombre es Jose*. Soy de Cordoba, Argentina, y mi esposa es del Sudeste de Asia. Tenemos una hija de 1 año de edad y estamos esperando un bebé este año.

¿Cómo supiste de OM?

Conocí a Dios cuando tenía 13 años, y la persona que me compartió acerca del evangelio fue (en ese momento) el líder de campo de OM de Argentina. Cuando tenía más o menos 17 años, Dios me dio el pasaje en Lucas 14:25-27:Una gran multitud seguía a Jesús. Él se dio vuelta y les dijo:  «Si quieres ser mi discípulo, debes aborrecer a los demás —a tu padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas— sí, hasta tu propia vida. De lo contrario, no puedes ser mi discípulo. Además, si no cargas tu propia cruz y me sigues, no puedes ser mi discípulo.”

Sentí que Dios me estaba llamando a algo más para mi vida. Él dijo: ‘El que quiera ser mi discípulo tiene que dejar ciertas cosas’, y había algunos requisitos que yo no estaba cumpliendo en ese momento.

Fui a hablar con mi líder y le dije, “ví este pasaje y me di cuenta de que nada de esta vida me puede satisfacer. No quiero tener una vida normal con las cosas de este mundo. Quiero algo más.”

Comencé a involucrarme más con OM, y fui a diferentes campos en países alrededor de Argentina sirviendo con OM ahí también.

Qué te trajo al sudeste de Asia?

En realidad nunca pensé que iba a venir acá, pero en ese entonces me uní a un programa de OM en Asia llamado the Asian Challenge Team (ACT) o “El Equipo de Desafío Asiático” en español. En este programa, tienes que pasar un año en dos países diferentes del Sudeste de Asia. Entonces hice eso, y mientras duraba mi segundo año, mi líder me preguntó si quería ayudar a comenzar este programa en un país del sudeste de Asia diferente. Asi que oré y decidí ir.

Después de eso me di cuenta de que Dios quería que esté acá, que Él había preparado muchas cosas de antemano para que yo sirviera en este país.

¿Qué estás haciendo en el Sudeste de Asia?

Acá hay muchas posibilidades de predicar el evangelio, pero necesitamos hacerlo de una manera correcta porque estamos en un país cerrado, por lo tanto, tenemos una cafetería. El propósito de ésto es ayudarnos a permanecer en el país con visas, y por otro lado, también nos ayuda a estar cerca de las personas de nuestra comunidad.

No puedo salir y compartir el evangelio a una persona en la calle, pero dentro de la cafetería tratamos de acercarnos a ellos de una forma más segura para ellos y para nosotros también. Tener la cafetería también nos permite emplear a los locales de los pueblos de los alrededores. Gente que terminaría en la prostitución o algo parecido si no le brindamos ayuda a través de puestos de trabajo. Les damos alojamiento y un empleo, les predicamos el evangelio y los discipulamos.

Esto es más que enseñar la Biblia solamente, incluso aunque eso sea muy importante. Necesitamos estar con ellos para orientarlos y ayudarlos a tomar decisiones. A veces tenemos que enseñarles cómo vestirse apropiadamente para el empleo y como tener relaciones saludables.

Algunos de ellos vienen de pueblos donde no tienen nada y no conocen acerca del mundo que los rodea, así que nos tomamos el tiempo de enseñarles y ayudarles a entender el mundo de hoy.

¿Cómo te ayudó a prepararte tu vida en Argentina para el trabajo en el extranjero?

No terminé la Facultad. En ese momento pensaba en lo que realmente quería para mi vida, y a qué me estaba llamando a hacer Dios. Lo que elegí estudiar no encajaba con lo que yo quería y con lo que Dios me estaba mostrando que debía hacer.

Cuando era adolescente, tuve varios trabajos. Trabajé en cafeterías y como carpintero, y muchas de esas cosas las uso hoy en mi ministerio en el Sudeste de Asia.

¿Podrías contarnos alguna historia acerca de tu tiempo en el Sudeste de Asia?

En el discipulado que hacemos, tenemos alrededor de 15 jóvenes. Doce están trabajando en el café y en la parte de discipulado, y estuvimos discipulándolos por tres años.

Algunas de las chicas crecieron en la fe y maduraron, así que pudimos ponerlas en el liderazgo y en diferentes roles en el café.

¡Incluso pudimos mandar a una chica a trabajar en el barco! era una chica que tenía mucho potencial, pero nadie en su familia o pueblo podía verlo. Así que comencé a animarla a hacer más para Dios-ya que Él le dio tanto potencial para hacer algo más. Descubrimos su sueño de conocer personas, ayudarlas y atraerlas a Dios. Por lo que hablé con mi líder y le pregunté si podíamos enviar a alguien al barco, entonces la animé y desafié a ir.

Al principio ella no quería ir, pero después Dios le mostró que necesitaba que ella fuera. Ahora ella está en el barco y le está yendo muy bien. ¡Incluso allí la están preparando para algunos roles de liderazgo!

Con el barco en Argentina este año, se cumple el ciclo del ministerio. Vine de Argentina al Sudeste de Asia, y ahora hay alguien que discipulamos en el Sudeste de Asia en el barco en Argentina, compartiendo el amor de Dios en mi país.

¿Cuáles son algunos de los desafíos en el país donde sirves?

1.Educación: Porque estoy en un país cerrado, el gobierno trata de controlar a la gente no dándole una buena educación. Así que la mayoría de las personas no saben ni entienden muchas de las cosas que suceden en el mundo, porque el gobierno trata de manipular las decisiones de las personas. Muchas personas de los pueblos tienen su propia perspectiva del mundo. Piensan que lo único que necesitan es plata. Si el gobierno les da una pequeña suma de dinero, ellos darán todo con tal de obtenerlo.

2. Drogas: Mi país es uno de los mayores cultivadores y exportadores de opio . Alrededor del 80% de la población es adicta, porque acá no hay un buen sistema de salud. Muchas personas usan el opio para solventar sus problemas de salud o psicológicos. 

3. Prostitución y tráfico de sexo: Muchos adolescentes están siendo llevados a través de las fronteras para la prostitución. Esas personas vienen a nuestro país y les dicen que les van a dar un empleo en otro país. Aquellos que se van con ellos terminan siendo vendidos en la prostitución.

Hay muchos jóvenes que quieren salir de este sistema. No quieren para su futuro terminar siendo prostituidos o adictos a las drogas. Quieren una buena vida donde puedan lograr algo. Quieren oportunidades. Entonces cuando comenzamos a discipularlos y darles oportunidades de tomar buenas decisiones, comencé a ver muchos cambios en estos jóvenes.

Estamos viendo a Dios obrar en sus vidas. Les estuvimos enseñando que Dios tiene un propósito para sus vidas, así que muchos de ellos están enfocados en encontrar su propósito. Se están dando cuenta de que pueden hacer lo que Dios quiere que ellos hagan.

Este es un claro ejemplo de lo serio que es en este país, porque muchos jóvenes terminan haciendo cosas que no son buenas para sus vidas. Por eso cuando ven a estos jóvenes haciendo lo que Dios los llamó a hacer, es un ejemplo muy bueno y testimonio de que otros pueden hacerlo también.

¿Qué te enseñó Dios durante estos diez años en OM?

Aprendí que a Dios le toma tiempo preparar nuestras vidas para el futuro. Estuve en las misiones por diez años, sirviendo en diferentes países, pero hoy puedo ver que muchas de las cosas que Dios estaba haciendo en mi vida antes de venir al Sudeste de Asia eran para prepararme para la temporada que estoy viviendo ahora-como trabajar en cafés y aprender carpintería. Porque Dios tiene un propósito en este país, y Él me puso acá y tengo que ser fiel a lo que Él quiere que haga acá.

Como Jose, ¿tenés un talento o habilidad (como trabajar en una cafetería o habilidades de carpintería) que puedes usar para servir a Dios en el extranjero? ¿Qué tal si Dios te dio esas habilidades y oportunidades en orden para realizarlas como un ministerio?

¡Contáctanos para explorar lo que podría significar para ti compartir el amor de Dios en el extranjero a través de tu ocupación!

*Nombre cambiado por protección

A Kristen Torres-Toro le encanta contar historias acerca de lo que Dios está hacienda en el mundo. En la actualidad, ella sirve en Comunicaciones de OM en Argentina.