South Africa

Equipar y discipular

October 01, 2019

Vinitha nació en un hogar hindú en Malasia. Cuando tenía siete años, sus padres tuvieron una revelación acerca de quién es Dios y comenzaron a ir a la iglesia con sus hijos.

Luego de volverse seguidores de Jesús, Vinitha notó un cambio en sus padres, particularmente en su papá, que era un abogado penalista: “Era como si el amor de Jesús lo hubiera ablandado”, dijo. “Se convirtió en quien siempre debió ser y abrazó su identidad”.

A los nueve años Vinitha entregó su vida a Cristo.

La familia se mudó a Australia cuando Vinitha tenía 12 años  y se asentaba bien en su nueva vida; hizo amigos y se adaptó a la nueva cultura.

Luego de dos años, tuvo que cambiar de colegio: “Parece algo insignificante, pero para mí, en ese momento, fue como si toda mi vida se desmoronara”, dijo Vinitha. “Recuerdo que le supliqué a Dios por esa situación y luego me dejé caer en la cama, y en ese momento fue la primera vez que escuché la voz de Dios, que me dijo en Jeremías 29:11: “Vinitha, se los planes que tengo para tí. Tu vida tiene un propósito, tiene un sentido, no es aleatoria, y te estoy enviando a este colegio como mi representante”.

Realmente me sacudió y me quedé ahí sentada, aturdida por el hecho de que el mismo Dios que creó el universo y que sostiene las estrellas en su mano se había preocupado por mí, una pequeña niña que estaba llorando en la cama porque tenía que cambiar de colegio.

Entregarse como una forma de vida

Al finalizar la universidad en 2013, Vinita experimentó un avivamiento personal. “Me dí cuenta de que no era feliz con cómo iba mi relación con Dios, así que dediqué mucho más tiempo a Él. En esto, Dios me dijo que quería que le entregue cada aspecto de mi vida: matrimonio, hijos, carrera, todo.

Desde allí me guió hacia el primer viaje misionero de mi vida. Al finalizar el año, dirigí un viaje con algunos amigos a Uganda y Kenya. No es que las misiones se hayan convertido en mi pasión, sino que la entrega se convirtió en mi modo de vida”.

Cuando Nick —su entonces novio y actual marido— volvió a Australia luego de realizar un programa de discipulado en África del Sur llamado Africa Trek, trajo consigo una invitación para que ambos vuelvan a Africa con un programa de prácticas de un año de duración.

Vinitha aceptó ir: “Aunque la vida me decía que no lo haga, mi entrega me decía que lo hiciera”.

De nuevo en África

“No sería la persona que soy hoy si no hubiera vivido ese año”, dijo Vinitha, recordando cómo Dios la rompió y volvió a construir durante el programa de prácticas.

Al volver a casa, Nick y Vinitha se casaron y comenzaron a trabajar. Sin embargo, pronto sintieron que algo les estaba faltando y oraron a Dios para que los guíe. Y lo hizo: volvieron a África para participar de Africa Trek.

Luego de completar el programa, la pareja fue invitada a liderar el ministerio, lo cual aceptaron.

Africa Trek es un programa de discipulado que apunta a discipular a los participantes y equiparlos para volverse discipuladores efectivos, apasionados por alcanzar a aquellos que no conocen el amor de Cristo.

“Dios nos mostró con una increíble claridad lo necesario que son los discipulados. Especialmente para los millenials”, dijo Vinitha.

Nick y Vinitha han conocido mucha gente joven que asiste a la iglesia por costumbre u obligación pero no tienen una relación personal con Dios; ellos quieren que los jóvenes sean dueños de su propia fe.

Los participantes de Trek duermen en carpas, comen comida local, viajan en transporte público y “viven juntos”. “Te puedes imaginar que no es un ambiente demasiado cómodo y normal, así que todo lleva a que Dios ponga de relieve algunas cosas en la gente, y dé lugar a oportunidades para un verdadero discipulado”, dijo Vinitha.

Su parte favorita del ministerio es ver cómo Dios responde a dos preguntas muy importantes con las que llegan muchos participantes: “quién soy” y “por qué estoy aquí”.

“Luché con mi identidad como creo que mucha gente lo hace, porque ¿quién eres tú? Tratamos de descifrarlo durante toda nuestra vida”, dijo Vinitha. “Para mí era crucial escuchar de parte de Dios acerca de mi identidad y preguntarle: “¿quién dices que soy?”.

Dios realmente me habló sobre esto y sobre las cosas impensadas que tuve que hacer en los últimos dos años y medio en este rol. Nunca hubiera soñado estar donde estoy ahora o que me apasionen las cosas que hoy me apasionan. Realmente fue Dios quien desbloqueó en mí todo para lo cual Él me creó, y siento que estoy donde debo estar”.

“Dios me ha dicho claramente sus planes acerca de mi”, dijo Vinitha. “También me creó para equipar y discipular, esas son las dos palabras importantes que me ha dado respecto a mi destino, especialmente a mujeres jóvenes, para transitar un camino junto a ellas”.

Sus padres dejaron sus tradiciones hindúes cuando descubrieron el amor de Dios, y lo compartieron con ella.

Ahora Vinitha da su vida para invertir en otros, compartiendo el mensaje de esperanza. “Podría hacer esto por el resto de mis días”, dijo. “No me canso de esto, porque creo que es lo que Dios planeó para mí”.