South East Asia

¿Quién es Él?

June 11, 2019

El joven que sonríe en la foto descolorida parecía tener una alegría secreta que podías sentir incluso a través de la captura de ese momento en el tiempo, aunque no se parecía a ninguno de los que había conocido hasta el momento en la familia de Gia*. Fuimos a visitar a la tía de mi amiga Gia durante unos días y pasamos una tarde viendo álbumes de fotos familiares viejas.  Mientras la tía seguía hojeando los álbumes, vio la foto que yo estaba mirando y dijo en una voz que casi no se podía escuchar:  "Ese es mi hermano mayor". Esperaba que siga la conversación, pero eso era todo lo que parecía estar dispuesta a contar. Esa noche, un tiempo después de que el resto se fuera a dormir, nos acostamos con Gia en las alfombras de paja. Mirábamos al techo y hablábamos de cómo estuvo el día.

“¿Todavía te seguís preguntando por la foto?” la pregunta de Gia me sorprendió porque no me había dado cuenta de que le había estado prestando atención a la conversación de la tarde. Sin esperar a que respondiera, me empezó a contar: "El hermano fue uno de los primeros creyentes de la aldea. Sentía mucha pasión por su fe y quería que toda la aldea, que el país entero, supiera de la libertad que hace poco había descubierto. Le contaba a quién quisiera escuchar y empezó un estudio bíblico en su casa.

“Toda su familia se hizo creyente y mucha gente más se acercó para saber cómo podían vencer a los espíritus que eran una parte real de sus vidas. Sin embargo, a las autoridades del lugar no les entusiasmaba lo que hacía y le pidieron que deje de compartir el evangelio, aunque no tuvieron éxito. Luego de varias advertencias, un día, desapareció. La familia lo buscó durante muchos años, pero nunca pudieron encontrar algún rastro que indicara dónde se había ido o qué le había pasado. Todos siguieron siendo creyentes, excepto la hermana menor, su tía. Era la más cercana a él y decidió que no quería tener nada que ver con la religión que le había causado la muerte a su hermano".

Mientras seguíamos conversando con mi amiga, empecé a darme cuenta por primera vez de todo lo que involucraba ser perseguido por tu fe. Me di cuenta de que detrás de cada historia de persecución, hay una vida, y que esa vida toca a cientos de otras vidas de formas complejas y diversas: una aldea convertida, una hermana que vive con enojo, una familia sin saber si su hijo está vivo o muerto. Este es el resultado de una vida que sigue a Cristo. No siempre entendemos las razones detrás del sufrimiento, pero sabemos que un día todo será aclarado, y nuestra recompensa es eterna.

Por favor oren por los creyentes que son perseguidos en Asia del Sur. Oren por sanidad y paz para aquellos que han perdido seres queridos. Oren para que la persecución sólo fortalezca su fe y decidan seguir a Cristo.

*Los nombres han sido cambiados por seguridad.