Italy

Roma no se edificó en un solo día

October 17, 2019

"Simplemente tiene sentido", dice Davide, un italiano que está compartiendo apasionadamente el amor de Jesús con las personas en su país de origen. "Veo la necesidad y siento un llamado para servirles".

Este diseñador gráfico creció en Roma, la capital de Italia.  Como hijo de un pastor de una iglesia pentecostal, Davide aprendió sobre el amor de Jesús hacia él a una edad temprana.  Cuando tenía 12 años fue bautizado, y pronto comenzó a compartir sobre el amor de Jesús en las calles con un grupo de jóvenes de su iglesia.

Como italiano, conoce bien las necesidades de las personas en Italia.  El barrio y la iglesia donde creció lo influenciaron mucho, y ese conocimiento local lo ayuda a alcanzar a los italianos de una manera eficaz. "A lo largo de los años, no sé si me he vuelto más consciente o si [las necesidades] están creciendo, pero las veo cada vez más y se vuelven más y más grandes para mí", dice Davide.

Aunque Roma es la capital del catolicismo, la iglesia cristiana más grande del mundo, muchos de sus habitantes no entienden completamente el mensaje central del evangelio.  La mayoría de los italianos son católicos, y aprenden lo que la iglesia enseña a una edad temprana. "Se dan cuenta de que son pecadores, pero tienen la respuesta incorrecta para resolver ese problema", explica Davide. "Tratan de hacer buenas obras, ir a la iglesia, etc...Al conocer la Biblia, sabemos que estos actos crean otro problema, porque cuanto más lo intentas, más te das cuenta de que no puedes salvarte a ti mismo".

Por eso es muy difícil compartir el amor de Jesús con los italianos. "La imagen falsa de Jesús es la barrera más grande para llegar a conocer al verdadero Jesús", dice Davide. “Aquí, las personas piensan que conocen a Jesús, pero la idea que tienen de Jesús no es bíblicamente correcta.  Entonces no buscan más profundamente a Jesús, porque no creen que Él sea una opción".

El comienzo de la inversión a largo plazo

Después de ayudar a empezar un equipo en Pisa, una ciudad en el norte de Italia, Dios llevó a Davide de regreso a Roma para comenzar un equipo allí.

Ahora Davide vive en el mismo barrio donde se encuentra su iglesia local, y está compartiendo intencionalmente con las personas que conoce.  En Navidad, les dio a sus vecinos un regalo y una tarjeta en la que dijo que estaba orando por ellos durante esa temporada.  Él trae recuerdos de sus viajes a su arrendador, un gesto amable que ayuda a fortalecer la relación entre ellos. Él habla de Jesús con las personas que conoce en la calle, pero su enfoque principal es invertir su tiempo en amistades a largo plazo. Y así como Roma no se edificó en un solo día, construir amistades a largo plazo también necesita tiempo. 

Nicola* es un hombre de Pisa que tiene poco más de treinta años. Davide lo conoció a través de cursos de conversación en inglés que visitaba de vez en cuando cuando vivía en Pisa.  Allí los dos hombres se hicieron buenos amigos.

Aunque ahora viven en diferentes ciudades, Davide se encuentra con él tan a menudo como puede y Nicola incluso lo visitó en Roma.  “Él sabe que puede enviarme un mensaje si necesita algo.  Y a veces también me pide oración”.

Nicola viene de un trasfondo católico, pero en realidad no le importaba su enseñanza, ya que no le daba las respuestas que estaba buscando. A través de su amistad con Davide, aprendió más sobre quién es Jesús e incluso comenzó a leer la Biblia.

En Roma, Davide y dos otros miembros de su equipo han organizado recientemente su primera exposición de arte, donde un miembro del equipo y otros artistas exhibieron sus pinturas.  Esperan tener pronto su propio espacio de arte.

El arte es una parte muy importante de la cultura italiana y ayuda a crear una plataforma para hablar con los visitantes sobre la fe o simplemente dejar que el arte hable por sí mismo. “Es una forma distinta de impactar a las personas. Algunas personas necesitan ser impactadas de manera más racional, pero para algunas personas, es más efectivo comenzar desde un punto emocional y luego comienzan a hacer más preguntas”, explica Davide.

A Davide también le encanta establecer contactos entre distintas iglesias e inspirarlas a ver y participar en el panorama más grande.  Este es un desafío en Italia porque la mayoría de las iglesias no tienen el dinero para enviar a personas al extranjero.  Aunque la economía del país ahora va mejor, todavía se está recuperando de la crisis económica de 2008.

Puesto que ya ha experimentado personalmente los beneficios de viajar al extranjero, y esto lo ha desafiado a pensar en grande, Davide sabe que vale la pena la inversión.  Espera inspirar una visión en las iglesias italianas para enviar a personas al extranjero, a pesar de las dificultades económicas.

Oración que sostiene

Cuando se le pidió a Davide que se convirtiera en el líder del trabajo de OM en Italia, su respuesta inmediata fue 'no'.

Pero sus líderes lo desafiaron a tomar más tiempo y orar acerca de la propuesta.  Durante este proceso, quiso oír la perspectiva de otras personas, muchas de las cuales le contestaron: "¿Pero por qué no?"  Después de mayor consideración, Davide se dio cuenta de cómo su origen y nacionalidad podrían crear nuevas oportunidades para el ministerio, y se sintió llamado a aceptar el desafío.

“Tenía miedo de la responsabilidad, pero me di cuenta de que Dios es más grande que ese miedo. Tenía miedo y todavía siento que podría fallar”, dice.

Pero a pesar de todo, Davide está aprendiendo a confiar cada vez más en Jesús.  Su fe evita que llegue a sentirse abrumado.  Sabe que necesita crecer en su vida espiritual y sabe que no está solo en esto.

"Oro mucho", dice con una sonrisa, "y confío en que Dios me seguirá ayudando".

*nombre cambiado